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La crisis del agua es la crisis de un modelo de apropiación y explotación de los recursos naturales. Y es una crisis pues la globalización - tal cual se está desarrollando - no es sustentable ni sostenible. Crea inmensos espacios sociales, productivos y políticos excluidos o marginados de los supuestos beneficios de la civilización. El agua, de ser un recurso vital, está pasando a ser una mercancía. Ya no importará tener una cultura hídrica, será suficiente si tenemos una cultura de pago: pago de los servicios del agua, de los servicios de la deuda externa, de las obras de infraestructura inadecuadas al diseñarse para favorecer a los constructores y consultoras y no a la gente y a los pueblos. “Si el agua es vida, la crisis del agua, es la crisis de la vida”.
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